jueves, 9 de abril de 2015

No Le Cuentes Cuentos A Quien Ya Sabe De Muchas Historias, Corazón

Chicas, tenemos que aceptar que a veces nos empeñamos en enamorarnos e ilusionarnos con chicos que son casos perdidos. Y es que, ¿quién no se ha fijado alguna vez en el chico guapo del instituto que cambia de novia cada semana? ¿En el rebelde sin causa o el chico que te da la excusa de moda, esa de que está muy ocupado y por el momento no se puede comprometer con nadie? Y es que estamos seguras de que por muy difícil que sea él, seremos capaces de cambiarle con nuestro amor.

A veces las mujeres nos escribimos estos guiones de comedia romántica cliché, en la que nos enamoramos de este tipo de chicos y, después de ofrecerles nuestro corazón y esperar un poco, tocan a nuestra puerta para decirnos que nos aman y besarnos apasionadamente bajo la lluvia. Por supuesto, la mayoría de estas historias terminan en miles de intentos fallidos y tú vomitando las cervezas que te tomaste para ahogar el despecho.

No hay forma de evitar que pase; es como cuando vas a comprar zapatos y te vuelves a llevar los que te destrozan los pies, porque, bueno, son muy bonitos.

Hay hombres con complejo de todo: los que se creen Brad Pitt y andan esperando a una como Angelina; los que viven interpretando el papel de Don Juan aun cuando ya se están quedando calvos; los que han reproducido su playlist de “ahora no busco nada serio” tantas veces que ya se les rayó; o, por último, los que entran en estado catatónico cuando escuchan la palabra compromiso… Tipos indecisos hay para escoger.

Así que no nos quedemos mucho rato probando de ese buffet; así como a ellos les puede cansar nuestra insistencia, a nosotras nos cansa más rápido su lentitud y su indecisión. Si el tipo en cuestión se cree mucho para ti, dile que seguirás insistiendo cuando el tamaño de su paquete sea igual al de su ego. Si quiere estar con otra, recomiéndale que a ella sí la deje antes de que se dé cuenta de que es un patán. ¿Que lo que pasa es que ahora no tiene tiempo para tener algo serio? Que te cuente ahora una de vaqueros, porque esa historia te la sabes tanto que ya te aburre.

Ten todo el carácter que ellos no tienen y mejor muéstrale tus curvas a quien no tenga miedo de recorrerlas. A la hora de bailar pegados, peor que un hombre que no se mueva bien es uno que ni se mueva. Y a las mujeres nos gustan los hombres que nos hagan vivir con exceso de velocidad.

Conclusión: No le cuentes cuentos a quien ya sabe de muchas historias, corazón.

El Falso Mito De Los Hunza, El Pueblo De La Eterna Juventud

Mucho se ha especulado sobre el valle del río Hunza, al norte de Pakistán, un lugar conocido en todo el mundo como ‘el oasis de la juventud’, por la aparente larga vida de la que disfrutan sus habitantes, quienes aseguran vivir hasta los 120 años. Pero, aunque no me gustaría desalentar a nadie, puede que el mito de la eterna juventud de los hunza no sea del todo cierto y tenga que ver con una forma distinta de contar el tiempo.

A 2.400 metros de altura, en el valle del río Hunza, en los Gilgit-Baltistán de Pakistán, habitan los wakhi y los burusho, dos pueblos a los que se les designa con el término hunzakuts o hunza, quienes se han convertido en el paladín de la dieta vegetariana debido a que supuestamente gracias a ella no padecen enfermedades y viven muchos más años que el resto de los humanos.
Según muchos autores, el secreto de los hunzakuts se encuentra en una dieta basada en frutos e hidratos de carbono, sin apenas proteínas. En verano comen frutas y verduras crudas; en invierno, albaricoques secos, granos germinados y queso de oveja. Además, dicen llevar un estilo de vida muy activo, incluso las personas de más edad, y no tienen ningún problema en darse un chapuzón, aunque el termómetro marque varios grados bajo cero.

Los hunza: ¿qué es verdad y qué falso del mito?
Si algo deja claro el mito de los hunza es que así como no es oro todo lo que reluce, tampoco hemos de creernos todo lo que se publica en Internet. Porque, aunque muchos medios de comunicación se han hecho eco de la supuesta eterna juventud de los hunza, en otros se recogen las declaraciones del Dr. John Clark, que estuvo 20 meses viviendo con ellos, y que en su libro Lost Kingdom of the Himalayas afirma que los hunza padecen las mismas enfermedades que otras poblaciones vecinas. Además, Clark señala que no tienen un calendario establecido y calculan su edad no por los años transcurridos desde su nacimiento, sino como una estimación de su sabiduría o su liderazgo dentro del grupo.

Es cierto que es un pueblo especial si lo comparamos con sus vecinos. Aparte de una apariencia caucásica, los hunza tienen una de las tasas de alfabetización más altas en comparación con otros distritos similares en Pakistán. Se trata de un pueblo que se caracteriza por su cordialidad, cortesía y tolerancia. Pero también existen tradiciones orales que narran los orígenes de las familias reales de la zona, enfrentadas en guerras y unidas en alianzas mediante conocidos intercambios de princesas, costumbre arraigada en todas las regiones colindantes.

La mujer mantiene una independencia y estatus dentro de la tribu ya que tiene la misión de conservar y almacenar los alimentos, función vital, pues si se gasta demasiado alimento en verano puede haber escasez durante el invierno. Y aunque los hunza son musulmanes, no exigen a las mujeres usar un velo que les cubra el rostro.

Las 10 Realidades Que Se Esconden Detrás De Los Solteros Exigentes

Admitámoslo. Están de moda. Los solteros y solteras son la creme de la creme. Ahora que todo va y viene, ahora que las relaciones se han convertido en el nuevo deporte de riesgo del siglo XXI es cuando estar soltero empieza a cobrar sentido de verdad. Sí, la soltería está en su mejor momento, es la época dorada de las almas solitarias, pero sobre todo de una especie en concreto: el soltero exigente.

Así es, nuestros queridos especímenes solitarios han decidido, además de estar solos, ser exigentes, supongo que para darle más emoción al tema y tentar a la suerte a quedarse soltero/a de por vida. Y como en Código Nuevo admiramos a las personas que viven al límite hemos decidido hacer un estudio minucioso sobre esta criatura maravillosa y sus hábitos de vida. Ahí van las 10 realidades que se esconden detrás de los solteros (y solteras) exigentes.  Feliz Día.

Nota de aviso: contiene grandes dosis de ironía. Abstenerse alérgicos al humor. 

Son el Ghandi del Amor
Hasta ahora no lo sabías, pero el amor fue inventado por un soltero exigente. Solo ellos saben y entienden bien lo que significa el amor. Da igual que haga 5 años que no pasen de la segunda cita o que tengan el Récord Guinness en fracasos amorosos, cuando llega la hora de hablar de amor, su filosofía es la única válida y el resto de parejas del mundo están por estar y en realidad no se quieren.
Profesión: coleccionistas de velas
Porque aunque su carta de presentación sea: estoy abierto/a todo, vivo la vida, freelance style papito, etc., al final se vuelven sibaritas hasta en la cama y poco a poco las velas acaban iluminando sus noches. En compensación, el deporte suele convertirse en su amante bandido. Si quieres ver una manada de solteros exigentes, apúntate a un club de triatlón.

Son seres detallistas
Tanto es así que como se te ocurra hacer una mueca rara al reírte, cometas un error de sintaxis, respires de una forma extraña o se te escape alguna broma sin gracia, pasarás directamente a su lista: NEXT. A todo esto, ellos son perfectos.

Soltero no; Single
Para ellos y ellas, su soltería no es una condición ni un estado; es más que eso: es un lifestyle. Es el hecho de poder ir al gimnasio cuando quieran, salir de fiesta sin horarios y dedicarse a su trabajo a tiempo completo sin dar explicaciones ni soportar sermones. Son seres libres, salvajes e indomables. En pocas palabras, single: la manera guay de decir que van a morir solos.
Son muy creyentes
No sabemos si es en Dios, en Buda o en Papa Noel, pero fe tienen y eso es de admirar, porque a pesar de llevar años sin pareja y un sinfín de citas fracasadas, no pierden la esperanza de encontrar a una persona con el siguiente perfil básico: culta, inteligente, con sentido del humor (irónica y sarcástica, nada de payasadas), cariñosa, atenta y a su vez libre e independiente, fiel, pícara (pero sin pasarse), con ambiciones, aventurera pero responsable y con un buen trabajo. Y, obviamente, atractivo/a. El pack completito. Pues claro que sí, por pedir que no quede. Ahora a rezar un padre nuestro y a dormir. Dulces sueños.

Psicólogos por vocación y rompe parejas por convicción
¿Tienes problemas con tu pareja? Acude a un soltero exigente y disfrutarás de un psicoanálisis minucioso de tu relación, descubrirás cosas sobre tu pareja que ni tú sabías y es posible que posteriormente, lo dejes.
Si pudieran tendrían una relación con ellos mismos
Se quieren con pasión y son perfeccionistas. Es por esta razón que exigen de la otra persona lo mismo o más que de sí mismos; buscan a alguien que esté a la altura de sus expectativas, unas expectativas que se van reduciendo a medida que van pasando las navidades en compañía de su gato, perro o amigo mascota, que viene a ser lo mismo.

Tienen miedo
Cuando conoces a un soltero exigente, si eres capaz de ver más allá de su fachada de fucker o mujer fatal, lo primero que te produce es ternura. La mayoría han salido tocados de relaciones anteriores. Que no te engañe su discurso de killer freelance, cuando les escuches alardear sobre su situación, no digas nada, quédate en silencio y abrázales.

Felices 30. Game over
Con la edad, llega la hora de la verdad. Qué tiempos aquellos cuando podíamos permitirnos dar bajas a diestro y siniestro, ¿eh? Pues el juego ya ha acabado. Ha llegado la hora de recuperar la lista NEXT.

Son Únicos
Porque, a pesar de dárselas de psicólogos destructivos, de pasarse el día juzgando al resto de parejas del mundo y le pongan pegas a cada persona que se cruza en su camino, son una especie auténtica que si está soltera no solo es porque quiera, sino porque además sabe estarlo y puede. Que no se conforma, que no hace lo que debe sino lo que quiere y que mientras algunos creen que la pasión dura 3 años, ellos y ellas sí creen en él para siempre y se niegan a vivir una relación, una vida, sin pasión, ¿por qué? Porque le dan al amor el valor que se merece, por eso son (somos) únicos, una auténtica especie en extinción.

sábado, 21 de marzo de 2015

Descubre cuál es tu piedra preciosa y su significado

¿Te has preguntado alguna vez cuál es la piedra preciosa que más va contigo? Desde el principio de los tiempos de la humanidad las piedras preciosas han excitado la imaginación del hombre. Todas las culturas les han otorgado propiedades mágicas, considerándolas poderosos talismanes y símbolos de poderes ocultos. Se les dio un valor que iba más allá de ser meros objetos de embellecimiento y con el tiempo se convirtieron en moneda de cambio, objeto de lujo y símbolos de riqueza y opulencia.

Las piedras preciosas en la Antigüedad

La ambición de poseer una piedra preciosa se inspira tanto en la fascinación que ejerce su belleza, como en su escasez o el deseo de tener el poder, la elegancia o el glamour que proporcionan. Cuando piedras preciosas como el jade, la turmalina, los zafiros y rubíes fueron conocidos por primera vez en la Antigua Grecia, la imaginación helénica, enamorada de las simetrias y la belleza de aquellos objetos de la naturaleza, asimiló cada piedra con un mes y un signo del Zodíaco. Se fue asentando la creencia de que llevar la piedra correspondiente al mes de nacimiento otorgaba una protección especial, mágica.
Con el tiempo un primer calendario de las piedras preciosas que corresponden según mes quedó así:

Enero, mes de jacinto o circonio

Febrero, mes de la amatista

Marzo, mes del jaspe

Abril, mes del zafiro

Mayo, mes del ágata

Junio, mes de la esmeralda

Julio, mes del ónice

Agosto, mes de la cornalina

Setiembre, mes del crisolito

Octubre, mes del berilo

Noviembre, mes del topacio

Diciembre, mes del rubí.

Las piedras preciosas por mes y su significado

Esta lista fue variando con el paso de los siglos al ir difundiéndose más el uso de nuevas piedras preciosas como el ópalo, el diamante o las perlas, muy populares en la Europa moderna.
Como consecuencia comenzaron a circular nuevos calendarios, entre ellos, éste que varía la correspondencia por mes e introduce  nuevas piedras preciosas:

Enero, mes del granate. Piedra asociada a la creatividad, la imaginación y la comunicación. Se recomienda para evitar depresiones y tener un ánimo positivo.

Febrero, mes de las perlas. Son símbolos de la pureza, la humildad y la sencillez.

Marzo, mes del ónice. Se supone que otorgan fuerza espiritual y física y ayudan a controlar las emociones.

Abril, mes del diamante. Es símbolo de la perfección, la pureza y amuleto contra todo tipo de mal.

Mayo, mes de la esmeralda. Es la piedra de la prosperidad, la sabiduría y el amor.

Junio, mes de la amatista. Piedra protectora que ayuda a la clarividencia, calma las emociones intensas y ahuyenta a negatividad.

Julio, mes del rubí. Es conocida como la piedra del éxito y la salud. Ayuda a canalizar la energía positiva.

Agosto, mes de la aguamarina. Es la piedra de la felicidad y la alegría.

Setiembre, mes del zafiro. Es la piedra de éxito, la fama, la intuición y la sabiduría. Tiene poderes curativos.

Octubre, mes del ópalo. Está considerada la piedra de la esperanza y se tiene por amuleto protector de todos los males.

Noviembre, mes del topacio. Es la piedra de la simpatía, la sociabilidad y el optimismo. Se aconseja utilizarla cuando se comienzan nuevas relaciones, nuevos trabajos o proyectos.

Diciembre, mes de la turquesa. Símbolo de la abundancia, se la considera un amuleto único para protegerse del mal de ojo y atraer la suerte y la amistad.

Sea cual fuera la piedra preciosa que te corresponda, lo más importante es que realmente sea la que te guste, tanto para lucir como para regalar. El auténtico valor de una joya es el que tú le acabes dando. ¿A tí qué te parece? ¿Coincide la piedra de tu mes con la que más te gusta?

viernes, 13 de marzo de 2015

Sabrás Lo Que Es Amar Cuando Aprendas A Perdonar

Aunque ha pasado tiempo desde mi primera relación, si es que se la puede llamar así, todavía sigo dándole vueltas. Me pregunto qué habría pasado si no hubiese sido tan cobarde. Si me hubiera atrevido a sentir lo que sentía. Si hubiese puesto a esa persona por delante de mis necesidades. Pero cuando le comento todo esto, ella siempre me dice lo mismo: que deje de vivir en el pasado. Supongo que todavía tengo que aprender a perdonar… empezando conmigo mismo.

Por desgracia, no es tan sencillo, o al menos no lo es para mí. El caso es que me cuesta mucho olvidarlo. Ella fue la primera persona que me dijo claramente que me quería, y yo fui tan estúpido de pasarlo por alto. Pero el amor es tan astuto como irónico porque, algunos años después, fui yo el que empezó a sentir algo por ella.

No sé qué cojones esperaba. ¿Creía, acaso, que ella se lanzaría a mis brazos como pasa en las películas? ¿Que todo sería tan bonito como lo describen los libros? Puede que casi tenga 25, pero a veces me comporto como un adolescente.

Sí, la cosa estuvo bien al principio, pero luego me di cuenta de que no la conocía. Ni ella a mí. Pero ella era lo bastante madura como para saber  lo que quería, mientras que yo estaba cegado por no sé qué ilusiones. Versión corta: el amor es algo más que besitos en el parque.

La versión larga es que ella atravesaba un mal momento y yo estaba encoñado. No fui capaz de aceptar que ella no quería una relación, y menos una relación conmigo. Que el momento había pasado, que ya era tarde. Y que, aunque no lo fuera, yo no iba a poder darle lo que ella necesitaba. Estaba fuera del juego, solo que aún no lo sabía.

Lo demás es historia. No hubo ninguna “ruptura” porque no había nada que romper. Sencillamente, dejamos de vernos. Y aquí estoy, perdido en una ciudad enorme con su fantasma apareciéndose de vez en cuando. Por fortuna, hace poco me dio por escribirle y ella me respondió con la mejor noticia que podría haberme dado: ahora está saliendo con alguien, alguien que la trata como se merece.

Debo admitir que al principio me quedé de piedra y que una parte de mí gritó de frustración. Pero ahora que sé que ella ha pasado página, puedo empezar a hacerlo yo también. Al fin puedo empezar a perdonarme a mí mismo y dejarme de tanto melodrama. Por fin puedo empezar a olvidar.

Y es que olvidar no es negativo si se trata de perdonar; porque al perdonar dejas atrás las cosas malas y te quedas solo con lo bueno. Dejas de mirar a esa persona como la que te hirió y vuelves a verla como la que te amó.

Por eso no sabrás lo que es amar hasta que aprendas a perdonar, aunque eso implique cerrar para siempre un capítulo de tu vida.

Por Qué No Deberías Volver Con Alguien Que Te Ha Hecho Daño

Hay personas por las que no puedes evitar sentirte irremediablemente atraído. Hay veces que es alguien con quien estás saliendo desde hace tiempo, y otras veces, simplemente, alguien a quien acabas de conocer con quien has conectado. Pero cada vez que lo ves, te sientes incapaz de no perderte en sus ojos, sus palabras, su sonrisa, sin importarte lo más mínimo que pueda arrastrarte al vacío.

Y es que existe un cierto tipo de persona que simplemente es tóxica. Y nosotros, de algún modo, lo sabemos, pero sin embargo tienen un halo irresistiblemente insano de atracción a su alrededor que hace que los sintamos a la vez tan cerca de nosotros como totalmente fuera de nuestro alcance.

Y no nos importan las señales, es como si nos aferrásemos a cualquier mínimo detalle para seguir manteniendo viva la esperanza. Una esperanza creada tal vez de manera intencionada o no, pero que hace que te encuentres a ti mismo construyendo castillos en el aire.

Porque no hay nada que te pueda alegrar más el día que un mensaje suyo en el móvil, porque quieres creer que la forma en que te mira cuando estáis a solas es tan especial como la tuya, porque cada vez que te dice cuánto le gustas, de verdad quieres creerle. Sin embargo, esas palabras llegan a una parte de tu ser en que el dolor es capaz de transformarse en placer, el dulce placer del dolor.

Un dolor que tú mismo buscas y que acaba convirtiéndose en un círculo vicioso. Porque a pesar de que sepas que esa persona no te conviene porque te hace daño, no puedes dejar de verle, cegado por las esperanzas de que las cosas cambiarán.

“Quizás esta vez sea diferente”, te repites cada vez que vuelves a caer con ingenuidad deliberada (cuando sabes perfectamente que volverá a ocurrir lo mismo). Pero aun así, haces la vista gorda.

Al final, es normal que te acabes dando de bruces con la realidad. Y no te ha pasado una vez, ni dos, ni tres, y seguramente, te volverá a pasar. Sin embargo, prefieres dejar la racionalidad de lado a la hora de tomar tus decisiones, a pesar de que sabes lo que está pasando, cuáles van a ser las consecuencias y que esa relación no está bien.

Pero no eres tonto, sabes perfectamente la diferencia entre ser la prioridad para alguien y ser su opción. La gente que te quiere va a intentar ayudarte para que abras los ojos. Sin embargo, tú vas a pasar de escuchar los consejos de tus amigos porque prefieres mil veces estar a su lado rodeando su cuello con tus brazos. Por suerte, con el tiempo, la racionalidad suele acabar ganando.

Y es que nos dicen desde pequeños que jamás debemos conformarnos con menos de lo que nos merecemos. Entonces, ¿por qué muchas veces lo acabamos haciendo? No debemos cederle parte de nuestro poder a alguien que no ve lo especiales que somos y que no nos valora como merecemos. Y, quizás, a veces dudemos al pensar que nuestras expectativas son demasiado altas, o que somos nosotros quienes tenemos algún problema, que no podemos controlar lo que sentimos… Sin embargo, lo que sí que podemos controlar es cómo permitimos que nos traten.

Y sé que a veces es duro, que puede ser percibido como un rasgo de una persona débil y emocionalmente inmadura, y hasta cierto punto es así.  Así que, por mucho que nos guste creer que la persona a la que queremos sería capaz de cambiar por nosotros o gracias a nuestro amor, la realidad es que jamás lo hará. Y es importante reconocerlo y aceptarlo.

Y es que hay veces que por mucho que quieras o te sientas atraído por alguien, simplemente, el sacrificio no vale la pena.

A Toda La Gente Que Nos Dice Que No Podemos Cambiar Las Cosas

Y no hablo de la gente negativa y derrotista, ni de los que se quedaron escaldados después de intentarlo muchas veces; hablo de los que nunca han hecho ni quieren hacer nada. Hablo de los conformistas, de los cínicos, de los que sudan de todo y de todos y casi alardean de ello. Hablo de los que no se esfuerzan por cambiar nada pero siempre tienen fuerzas para criticar a quienes lo intentan. Hablo de toda esa gente que no mueve un dedo pero tacha de gilipollas a cualquiera que se deje la piel en intentar hacer del mundo un sitio un poquito mejor.

Porque, esencialmente, esa es su excusa para no hacer nada, que no hay nada que podamos hacer. Y su zona de confort la acolchan con los fracasos y equivocaciones de todos aquellos que no están haciendo otra cosa que allanar el camino a los cambios que pueden estar por venir.

Son aquellos que siempre tienen un “¿Te crees que tú solo vas a cambiar algo?” debajo de la manga y nunca dudan en intentar desmoralizar a los idealistas con algún chiste cogido con pinzas. Para empezar, “tú solo” sí que puedes cambiar algo, puede que no el mundo, pero sí algunas cosas. Las decisiones individuales que tomamos afectan a nuestro entorno, y cada pequeña acción es un pasito más hacia el cambio. Hay que ser bastante ignorante y corto de miras para pensar que todos los cambios de la humanidad han nacido de miles de personas revolucionándose a la vez. Muchas veces los cambios llegan poco a poco, y nacen, se difunden y se consolidan persona a persona.

Me hace especial gracia cuando tratan de invalidar los buenos propósitos de alguien por no abarcar todas las buenas acciones del mundo, como si ayudar tuviera que ser un “todo o nada”. Desde su planteamiento, dicen gilipolleces como “Me parece fatal que intentes ayudar a los animales cuando hay gente que se muere de hambre”. Claramente, es su forma de sentirse mejor consigo mismos siendo unos egoístas; toda ideología y acción parece ridícula desde su mirada de indiferencia hacia todo, y es muy cómodo y fácil reírse de los demás mientras están tumbados en el sofá.

Supongo que el mayor problema de este tipo de gente es que es incapaz de valorar todo lo que te aporta lo que en teoría no te aporta nada. Que tienen la mirada tan fija en un primer plano de su ombligo que no pueden ver más allá de lo que suponga un claro beneficio para ellos. Seguramente sea una pérdida de tiempo explicarles que el tratar de ayudar a los demás, poner tu granito de arena, es un premio en sí mismo. El premio de saber que te esfuerzas por ser la mejor versión de ti mismo que puedes llegar a ser, el saber que estás vivo porque las cosas te enfadan o te conmueven, que ni puedes ni quieres echar la vista a un lado ante lo que consideras injusto. Esa gente ni siquiera sabe que mientras esas personas de los que ellos se burlan están viviendo de verdad, ellos, por decisión propia, solo viven a medias.